Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

El inmenso océano Atlántico

  Desde que era pequeña tuve un sueño que, durante mucho tiempo, parecía demasiado sencillo como para llamarlo sueño. Quería tocar el océano. No verlo desde lejos, no contemplarlo desde una ventana ni imaginar cómo sería. Quería acercarme hasta él y dejar que el agua tocara mis manos, como si ese gesto, tan pequeño y aparentemente insignificante, pudiera cerrar de alguna manera una distancia que había existido durante años. Quizás, por eso resulta extraño pensar que algo tan sencillo pudiera haber permanecido tanto tiempo dentro de mí. Cuando somos pequeños imaginamos el mundo de una manera distinta. Hay deseos que no necesitan una explicación lógica; simplemente aparecen y se quedan ahí, esperando. Y aquel era uno de ellos: el océano existía en mi imaginación mucho antes de existir frente a mis ojos. Durante años fue una idea casi abstracta. Sabía que estaba ahí, que ocupaba una extensión imposible de abarcar, pero mi relación con él pertenecía todavía al terreno de lo imaginad...

El arte: ¿privilegio de la élite o algo comprensible para todos?

Visconti o la belleza al borde del abismo

Cine clásico italiano: la estética perdida

Legado: la ambición efímera o el deseo de trascender

Entre el silencio y la cruz: espiritualidad oriental y occidental

Camus y la rebelión silenciosa: vivir en el borde del absurdo

¿Y si vivir fuera un acto de rebelión? Filosofía hippie y el anhelo de lo esencial

¿De dónde vienes? Reflexiones sobre el sentido de la pertinencia?